ARIEL JERIA

Fundador de Rompecabeza. 20 años conectando marcas con personas a través del marketing.

Ariel Jeria
  • +20 años de experiencia
  • +100 personas lideradas
  • +30 clientes activos

Un poco sobre mí

Hombre de familia y marketero

Hay algo que me mueve desde el primer día: la convicción de que detrás de cada clic, cada campaña y cada decisión de compra hay una persona real. Esa convicción me llevó a fundar Rompecabeza, hoy una agencia de 100 personas y 30 clientes, a hacer clases en la UC, a escribir columnas, a meterme en proyectos tan distintos como una destilería de gin o la participación en ICARE. Y a escribir un libro sobre algo que pocos se atreven a construir con método: su propia marca personal. Soy Ingeniero Comercial y MBA. Pero antes que todo eso, soy alguien que genuinamente disfruta pensar en cómo las marcas y las personas pueden conectar mejor con el mundo.

“No basta con ser bueno en lo que haces. Tienes que ser reconocible por ello.”

EXPERIENCIA

Más de 20 años impulsando. negocios digitales en Chile y Latinoamérica.

Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile con más de 20 años de experiencia en Marketing Digital y Comercio Electrónico. MBA en la Pontificia Universidad Católica de Chile, reconocido con el premio Espíritu MBA de la generación de ingenieros 2019. Profesor de marketing digital en la Clase Ejecutiva UC. Actual Director del CÍrculo de Marketing de ICARE. Activo columnista de diversos temas relacionados con el marketing digital y comercio electrónico, también speaker en charlas y seminarios.
  • 2016

    Agencia Rompecabeza Digital

    Creación de la agencia que hoy cuenta con +140 personas y +45 clientes

    ACTUAL
  • 2011-2016

    Gerente General Agencia Cardumen; Santiago, Chile

    Encargado de liderar a una de las principales agencias publicitarias del país

  • 2009-2011

    Fusiona; Santiago, Chile

    Encargado de potenciar el crecimiento y diversificación de servicios de la compañía.

  • 2008

    Subgerente Marketing y Ventas Inmobiliaria Habite; Santiago, Chile

    Encargado de implementar nuevas salas de ventas y departamentos piloto.

  • 2005-2008

    Product Manager, Terra Networks; Santiago, Chile

    Inicio en marketing digital en uno de los portales de internet más relevantes de Latinoamérica.

  • DOCENCIA

    Profesor Clase Ejecutiva UC

  • SPEAKER

    Charlas y seminarios sobre marketing digital y e-commerce

  • COLUMNISTA

    Activo columnista de temas de marketing digital

Columnas de opinión

20 años en marketing digital me enseñaron que las mejores decisiones no vienen de los manuales: vienen de leer bien el contexto y tener el criterio para actuar. Estas columnas son mi análisis sobre lo que está pasando hoy en el ecosistema digital: qué funciona, qué está cambiando y, sobre todo, qué conviene anticipar antes de que sea demasiado tarde.

Retrato de Ariel Jeria

PRENSA

Publimark.cl
La Tercera
AMDD
Portal Prensa Eventos
  • Ariel Jeria: El periodista no compite con la inteligencia artificial

    Según escribe el gerente general de Rompecabeza, a propósito del Día del Periodista, este profesional usa la tecnología a su favor para contar mejores historias. Cada 11 de julio celebramos el Día del Periodista en Chile. Este año la fecha llegó en medio de una conversación inevitable: la inteligencia artificial ya cambió la forma en que buscamos información, producimos contenidos y consumimos noticias. La pregunta es si también cambiará el rol del periodista. La respuesta no pasa por competir con la tecnología, sino por saber utilizarla. Hoy la IA permite investigar más rápido, resumir documentos, transcribir entrevistas, generar ideas o agilizar la edición de contenidos. Son herramientas que mejoran la productividad, pero que no reemplazan lo esencial del oficio: verificar, contrastar, contextualizar y decidir qué merece ser contado.

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  • Ariel Jeria: “La marca personal es muy diferente a ser un influencer”

    El gerente general de Rompecabeza presentó hace poco su libro sobre marca personal, ocasión en que explicó cómo entiende el concepto, cómo lo desarrolló y qué propone él. “Mi primera concepción de marca personal fue cuando yo tenía 8 o 9 años, al llegar de Brasil a Chile. Fue la primera vez que yo vi que había eso que ahora puedo llamar marca personal”, recordó Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza. Lo dijo en el evento de presentación de su libro, titulado justamente “Marca Personal. La ventaja de ser uno mismo”, editado por Planeta. Explicó entonces que, en esa época él hablaba portuñol y carecía de características asociadas a una persona de Brasil, como ser bueno para el fútbol, para las fiestas y para bailar.

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  • Prohibir no basta el desafío es regular cómo están diseñadas las redes sociales

    La decisión del Gobierno británico de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años marca un nuevo capítulo en un debate que seguirá creciendo en todo el mundo. Tras Australia, Reino Unido apuesta por una medida drástica para enfrentar una preocupación legítima el impacto que las plataformas digitales pueden tener sobre la salud mental, la seguridad y el desarrollo de niños y adolescentes.

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  • Día Nacional del Pisco 2026 impulsó conversación digital, turismo y apuesta premium de la industria

    La celebración del Día Nacional del Pisco 2026 consolidó al destilado chileno como símbolo cultural y fenómeno digital, mientras la industria busca fortalecer su posicionamiento premium, turístico y gastronómico dentro y fuera del país.

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  • Internet democratizó el acceso. La IA democratizará la capacidad

    Cada generación tiene una tecnología que redefine la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Hace tres décadas, internet parecía una herramienta reservada para especialistas y universidades. Hoy es una infraestructura invisible, tan integrada a la vida cotidiana que dejamos de notarla.

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  • Definir metas desde la infancia: una práctica concreta para orientar el desarrollo personal y profesional. Por Ariel Jeria, Gerente general de Rompecabeza

    Cada verano, desde hace años, repito un ejercicio simple pero constante: revisar mis metas. Es una práctica que comenzó en el colegio, primero en un cuaderno, luego en agendas, más tarde en planillas Excel y hoy combinando herramientas digitales con revisiones trimestrales. No tiene nada de sofisticado, pero sí algo esencial: definir hacia dónde avanzar. Este año decidí trasladar ese hábito al ámbito familiar. Conversé con mis hijos, Raimundo de 10 años y Antonia de 12, y les propuse establecer tres metas para el año: una académica, una deportiva y una social. En lo académico, fijaron un objetivo concreto: subir su promedio a 6,5. Venían de un 6,4, por lo que el desafío no era lejano, pero sí suficiente para exigir mayor foco y disciplina. En lo deportivo, buscaron mejorar significativamente en fútbol, aspirando a roles de liderazgo dentro de sus equipos. Finalmente, en lo social, el objetivo fue asumir responsabilidades dentro de las directivas de sus cursos, participando en instancias de representación. A dos meses de iniciado el año, ya se observan avances. Las notas están alineadas con el promedio proyectado. Raimundo es capitán de su equipo, goleador del torneo ANFP en su categoría y fue nominado a la selección Mini A de su colegio. Antonia, en tanto, fue elegida subdelegada de curso y mantiene una rutina constante de entrenamiento. Además, Raimundo asumió un rol activo como delegado en áreas deportivas y culturales. Estos resultados no responden al azar. Surgen a partir de un elemento estructurante: la definición de metas. Si bien los objetivos no garantizan resultados, sí cumplen una función clave: ordenan la energía, entregan dirección, promueven conversaciones y fortalecen la responsabilidad individual. En el mundo ejecutivo, esta lógica es igualmente evidente. La ausencia de metas claras suele traducirse en períodos de alta actividad, pero bajo avance efectivo. En cambio, cuando los objetivos están definidos, incluso progresos pequeños adquieren sentido y permiten medir resultados. Este enfoque también es parte de lo que desarrollo en mi próximo libro sobre marca personal, a través del método AURA. Allí planteo que la visibilidad profesional no depende únicamente de comunicar más, sino de avanzar con dirección. Esa dirección se construye a partir de objetivos concretos, revisados periódicamente para ajustar el rumbo y mantener coherencia entre lo que se proyecta y lo que se ejecuta. En ese contexto, la recomendación es simple: escribir metas y revisarlas durante el año. Es un ejercicio accesible, pero con impacto. Una meta escrita no solo organiza el presente, sino que también contribuye a modelar la forma en que se proyecta el futuro, especialmente cuando este hábito se incorpora desde etapas tempranas de la vida.

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  • Ariel Jeria: A veces el mejor invento fue un accidente

    Gerente general de Rompecabeza escribe a propósito de un nuevo Día de la Creatividad e Innovación. Cada 21 de abril, las Naciones Unidas nos invitan a reflexionar sobre el rol de la creatividad y la innovación como motores del desarrollo sostenible. No es una fecha para celebrar solo a los genios que cambiaron el mundo desde un laboratorio. Es, sobre todo, una oportunidad para reconocer que innovar es una actitud cotidiana: la disposición a mirar lo que no funciona y encontrar ahí algo valioso. Una oportunidad para preguntarse si lo que salió mal quizás salió bien de otra manera. La historia del progreso está llena de errores que se convirtieron en categorías. Por ejemplo, el manjar, uno de los símbolos más arraigados de nuestra gastronomía, habría nacido por descuido en Argentina: alguien dejó hervir leche con azúcar demasiado tiempo y lo que parecía un error se transformó en una delicia irresistible. No hubo intención ni diseño. Solo curiosidad. Algo similar ocurrió décadas después con el Manjarate de Soprole. El producto fue diseñado con una cobertura de chocolate densa y pareja sobre un mousse, pero un problema técnico en el envasado hacía que el chocolate precipitara hacia el centro, formando la bolita que todos conocemos. Cuando la empresa logró corregir el defecto, los consumidores exigieron que volviera. El error se había convertido en el alma del producto y hoy, más de 35 años después, sigue siendo el postre refrigerado más querido del país. A escala mundial, el patrón se repite con la misma lógica. Coca-Cola nació en 1885 cuando un asistente de farmacia mezcló accidentalmente agua carbonatada en lugar de agua normal con el jarabe medicinal que estaba preparando. El resultado encantó tanto que decidieron comercializarlo no como remedio para el dolor de cabeza, sino como bebida de fuente. “La historia del progreso está llena de errores que se convirtieron en categorías.” Y, en los laboratorios de 3M en 1968, Spencer Silver intentaba crear un adhesivo más fuerte y obtuvo exactamente lo contrario: uno débil, que se pegaba y despegaba fácilmente sin dejar residuos. Nadie supo qué hacer con ese fracaso durante años. Lo archivaron. Lo olvidaron, casi. Hasta que su colega Art Fry, frustrado porque los papeles que usaba para marcar su libro de coro se caían constantemente, recordó aquel pegamento inútil y vio en él algo que nadie había visto antes. Así nació el Post-it, hoy presente en más de 100 países. ¿Qué tienen en común estos casos? Ninguno siguió el camino planificado. Todos encontraron su valor real en un momento imprevisto. Y, en todos ellos, alguien tuvo la disposición de no desechar lo inesperado, sino de preguntarse qué podía hacer con ello. Esto no significa que el fracaso sea bueno en sí mismo. Significa que la creatividad no siempre opera en línea recta. A veces avanza tropezando. La innovación no es solo lanzar algo radicalmente nuevo al mundo; es también la capacidad de mejorar un proceso, cambiar la forma de relacionarse con los clientes o reinventar el propósito de algo que ya existía. Emprender significa apostar sabiendo que no todas las apuestas ganan, pero que incluso en las que no ganan puede haber algo que vale la pena rescatar. El 21 de abril es una buena oportunidad para recordarlo

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  • Ley anti-pantallas: prohibir no basta, educar es la clave

    El timbre suena y las salas de clases en Chile se enfrentan a una nueva realidad: la Ley 21.801 instala las aulas como espacios libres de celulares. La intención es correcta -menos distracción, más foco-, pero la pregunta de fondo sigue abierta: ¿qué ocurre cuando los estudiantes salen del colegio? La pantalla vuelve a encenderse y, con ella, una dinámica que no se resuelve solo con prohibiciones. Fuera del aula, el fenómeno del FOMO (miedo a quedarse fuera) sigue operando con fuerza. Niñas, niños y adolescentes no sólo buscan entretención, sino también pertenencia. Limitar el uso en horario escolar sin abordar ese impulso emocional es una solución parcial. El riesgo es quedarnos en la superficie, apagando síntomas sin intervenir la causa: la relación que construimos con la tecnología. A esto se suma un nuevo desafío. La inteligencia artificial ya forma parte del día a día educativo y productivo. Prohibirla sería repetir el mismo error: enfrentar el cambio desde el miedo en lugar de la preparación. La evidencia internacional es clara en advertir que restringir sin educar debilita las competencias digitales que hoy son esenciales. Pero hay un factor aún más determinante: el ejemplo adulto. En los hogares, donde no existen reglamentos, la conducta digital de padres y cuidadores define el estándar. Si la pantalla domina la mesa y las conversaciones, cualquier norma escolar pierde fuerza. La educación digital no se impone, se modela. El desafío, entonces, no es elegir entre prohibir o permitir, sino avanzar hacia una cultura de uso consciente. Regular en la escuela es necesario, pero insuficiente. Se requiere acompañar en el hogar, explicar riesgos, promover el pensamiento crítico y, sobre todo, formar habilidades de autocontrol. Como sociedad, debemos pasar del temor a la tecnología a su comprensión. No se trata de eliminar pantallas, sino de enseñar a dominarlas. Porque una política pública puede ordenar el espacio escolar, pero solo la educación, ya sea formal e informal, puede formar ciudadanos digitales capaces de desenvolverse con criterio en un entorno cada vez más conectado.

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  • La IA cambió la forma de buscar y las personas confían en ella a pesar de sus fallas.

    Los internautas ya no usan palabras clave para indagar en sitios de la web; quieren respuestas rápidas y completas a preguntas complejas. Esto modifica desde la publicidad digital hasta la forma de trabajar: Las personas ya no hacen búsquedas a partir de palabras clave, como solía hacerse en las últimas tres décadas. Ahora hacen preguntas a la inteligencia artificial (IA) para la que esperan una respuesta completa. “Antes había un ejercicio de metacognición donde el usuario debía entender lo que estaba buscando y hacer consultas con precisión usando palabras clave. Si eras hábil en eso lograbas una lista razonablemente buena de sitios”, recuerda Claudio Álvarez, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la U. de los Andes. Si antes Google concentraba la mayoría de las peticiones de información en la web, ahora los usuarios también usan ChatGPT, Gemini o Perplexity (herramienta para hacer consultas que se centra en la precisión) para encontrar fácilmente lo que buscan. “En una primera etapa de uso de ChatGPT o Gemini, los usuarios replicaban el comportamiento de un buscador, es decir, consultas breves, orientadas a obtener enlaces o respuestas y explicaciones puntuales. Hoy la interacción ha evolucionado hacia solicitudes más elaboradas y analíticas, por ejemplo: ‘compara la empresa X con la Y según lo que publican en sus sitios’”, dice Rodrigo Sandoval, VP de Tecnología & Innovación GUX-Proyectum y académico de la U. Católica. En este nuevo paradigma, agrega Sandoval, los modelos de IA sintetizan, contrastan y estructuran la información en una respuesta integrada. Verificación Este cambio ha traído varias consecuencias. La primera es que, al tener una respuesta ya redactada, los usuarios dejan de visitar los sitios que generan la información original. Wikipedia ya lo sufrió en carne propia: según la fundación Wikimedia, las visitas a su sitio bajaron un 8% durante 2025. Lo paradójico es que el sitio es muy visitado por sistemas de IA que recaban información para alimentar las bases de conocimiento de chatbots. Google, por lejos el buscador más utilizado en la web, se ha puesto a tono con los tiempos y agregó dos nuevas herramientas de IA a su motor de búsquedas: los “AI Overviews” (resúmenes de IA) que aparecen cuando la consulta lo amerita y el “Modo IA”, una pestaña que permite a los usuarios usar directamente la IA para generar respuesta a lo que buscan. El problema es que los usuarios se quedan con esas respuestas y no profundizan en la información. Según un estudio de Pew Research, solo el 8% de los usuarios hace clic en un enlace de las búsquedas si es que previamente se les entrega una respuesta generada por IA. Lo peor es que, según ese mismo estudio, solo el 1% accede a las fuentes citadas en el resumen para constatar que la información sea realmente verídica. Y ahí radica uno de los graves problemas de esta tendencia. “Si la gente confía un 100% del tiempo en una tecnología que el 99% del tiempo te entrega un resultado correcto, hay un problema con ese 1% en que se equivoca. La pregunta es ¿qué daño genera ese 1%? Esta semana salió un estudio de que una versión de ChatGPT dedicada a la salud fallaba en casos graves y eso podría causar muertes (ver recuadro). Pero también hay ejemplos de abogados que han presentado información sobre juicios inexistentes”, dice Ricardo Baeza-Yates, académico de la U. de Chile, Chief Scientific Officer en Theodora AI y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2024. “La persona debe verificar la información si la va a usar para cosas profesionales y para hacerlo debe ejecutar las mismas búsquedas que quiso evitar usando el chatbot”, explica Baeza-Yates. El problema es que en la mayoría de los casos, para saber si la respuesta es buena uno tiene que ser un conocedor de la temática. “Si yo pregunto por mí, por Ricardo Baeza, quizás solo yo sepa rápidamente que lo que dice es 100% verdad. Yo hice el ejercicio y salían muchos errores: lugares en los que no he trabajado, títulos que no tengo. Hasta fue un adivino: me entregó el Premio Nacional en 2018, pero me lo gané recién en 2024”, dice. También es un problema para publicistas y para las marcas que por años hicieron esfuerzos para que sus sitios salieran primero en las búsquedas. “De pronto, el tablero cambió: hoy muchas personas ya no buscan, preguntan. No quieren una lista de enlaces; quieren una respuesta lista, contextual, directa”, dice Ariel Jeria, CEO de la agencia digital Rompecabeza. “La pregunta ya no es ‘¿cómo traigo visitas a mi sitio?’ Es ‘¿cómo me convierto en la respuesta recomendada?’”, y ahí el principal desafío para personas, empresas y marcas, dice Jeria, “no es solo posicionar un sitio, sino posicionar una verdad sobre quién eres. La IA construye sus respuestas con lo que encuentra repetido, consistente y confiable en distintos lugares”, aclara. Otro problema que visualiza Baeza-Yates es que la web se puede ir llenando de contenido generado por la IA, entre ello contenido falso. “Si hay mucho contenido basura que no es generado por humanos, el sistema no sirve. De ahí que sea importante que en la web comience a distinguirse el contenido generado por IA del generado por humanos. Eso no solo le sirve a las personas, sino a la misma IA, porque puede descartar información que no le interesa”. Tanto Baeza como Álvarez coinciden en que la IA además es complaciente: por un lado entrega una respuesta a pesar de no tener mucha información sobre un tema, ya que los sistemas no tienden a decir “no sé”. “Por eso es importante siempre hacer un ejercicio de validación crítica de la información y estar plenamente consciente de la responsabilidad del uso de la IA”, dice Álvarez. Confianza peligrosa ChatGPT Health, herramienta creada por OpenAI, no aconseja bien en casos en que los usuarios deberían acudir inmediatamente a una urgencia, según un estudio publicado en Nature Medicine. Los investigadores crearon 60 casos realistas de pacientes con distintas enfermedades. Paralelamente a la IA, tres médicos revisaron cada escenario y evaluaron qué hacer según las guías clínicas. En el 51,6% de los casos en que alguien necesitó ir al hospital de inmediato, la plataforma dijo que se quedara en casa o reservara una cita médica de rutina. Un resultado que los investigadores describieron como “increíblemente peligroso”. Plataformas como Perplexity, en la foto, se han especializado en entregar información más confiable, dando a conocer la fuente desde la cual obtuvieron la información. Telefónica Alexis Ibarra O.

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